Avanzando en la implantación del aprendizaje social en la empresa

Mila Montañana, directora sectorial de Adecco Automotive

Poco a poco, las marcas de automoción han ido adaptándose a los nuevos entornos de mercado que ha traído la tecnología para llegar a una amplia gama de clientes en todo el mundo. De hecho, hoy en día todas las compañías del sector cuentan con una destacada presencia en redes sociales, con millones de seguidores globales, donde dan a conocer sus lanzamientos, innovaciones e, incluso, recuerdan con nostalgia vehículos que triunfaron en tiempos pasados. En este aspecto, podríamos decir que han evolucionado adecuadamente al ritmo que les demandan los consumidores actuales.

Ahora bien, este enfoque social hacia el exterior también se debería replicar internamente, fomentando el aprendizaje social de los empleados. Y es que la transformación digital que están llevando a cabo las compañías de esta industria está obligando a los departamentos de Recursos Humanos a centrar sus esfuerzos en la conectividad del talento como una forma de potenciar la inteligencia colectiva de la organización.

Se trata de un concepto que no es nuevo, pues hay corrientes de gestión de personas que, hace ya varias décadas, hablaban de cómo el aprendizaje más relevante para la adaptación empresarial es de tipo social, y está profundamente relacionado con la cultura corporativa. Sin embargo, esta idea, con la evolución de la tecnología, la ampliación de la conectividad, el predominio de la movilidad y la existencia de las redes sociales, se ha potenciado al máximo.

La base del aprendizaje social es la creación de comunidades virtuales; es decir, espacios donde conectar ideas, historias y conocimientos. En otras palabras, entornos donde se creará esta forma de “inteligencia colectiva” que cree nuevos comportamientos que ayuden a impulsar la estrategia empresarial. Partiendo de esta base, se pueden establecer dos tipos de aprendizaje social: uno más formal y otro más informal.

El primero requiere de una implicación mayor por parte del departamento de Recursos Humanos de la empresa. En él aparece la figura de un dinamizador del grupo, que proponga temas de conversación y aporte materiales para el aprendizaje, reforzando aquellos aspectos que la empresa tenga un especial interés en fomentar. El segundo, por su parte, deja ese papel a los propios miembros de la comunidad, que son los que se encargan de preguntar, consultar y proponer los temas sobre los que les interesaría profundizar. En ambos casos, es importante que haya un compromiso por parte de todos los involucrados por mantener viva la comunidad, y, con ello, mejorar sus conocimientos sin apenas darse cuenta.

Claro que este tipo de aprendizaje fomentado a partir del contacto con otros empleados también esconde algún que otro reto. El primero es asegurar entornos comunes eficientes para cada persona. Y es que, dos empleados que ocupan el mismo puesto pueden tener necesidades de formación muy diferentes. Por lo tanto, la personalización es un hándicap que se debería abordar a la hora de implantar estos sistemas; es decir, cómo conseguir que cada persona, con sus puntos fuertes y débiles, sus objetivos comunes e individuales, pueda tener un desarrollo competencial a la altura de sus expectativas.

En este sentido, ayudar a sistematizar y hacer más eficientes los entornos personales de aprendizaje de los empleados pueden ser unas de las herramientas más importantes para acelerar ese desarrollo, pues permiten asegurar que se está dando soporte para alinear los intereses organizativos con los de los empleados. Y aquí también desempeña un importante papel la innovación para crear un entorno atractivo y que dé pie a la generación de conversaciones.

Y como complemento, es importante que este aprendizaje social se nutra no sólo de las opiniones o comentarios de otros empleados de la empresa, sino también de aportaciones externas, ya sea de un cliente o de algún proveedor de confianza, para que manifiesten su punto de vista y enriquezcan los temas que se vayan tratando.

En definitiva, y teniendo en cuenta que el aprendizaje futuro en las empresas será mayoritariamente social; esto es, a partir de la interacción en redes sociales y comunidades virtuales con compañeros y otros profesionales, hoy en día no se puede dar la espalda a esta nueva manera de desarrollarse profesionalmente. Por lo tanto, cuanto antes se ponga en práctica, más eficaz resultará el proceso para la mejora de la estrategia empresarial.

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Sectores | Junio 2017
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