¿En qué nos beneficia la inteligencia emocional?

José Antonio Fernández-Freire, Director Sectorial de Adecco Retail-Distribución

En muchas ocasiones, los entornos de trabajo del sector retail y de la distribución, como un centro comercial, un almacén o un supermercado, son pequeños mundos complejos llenos de rivalidades entre compañeros y con una frecuente desconexión emocional entre jefes y empleados. Además, esta industria está sujeta a una serie de características intrínsecas como horarios comerciales, turnos de trabajo cambiantes o relación estresante con el cliente que pueden generar cierta insatisfacción entre los empleados.

Precisamente, para luchar contra este problema, los responsables de recursos humanos tienen una potente herramienta a su alcance: la inteligencia emocional, entendida como la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los empleados para que tomen conciencia de ellas por sí mismos y poniéndose en el lugar de los demás. De hecho, su adecuada gestión puede beneficiar la buena marcha de cualquier empresa. Es más, está demostrado que las organizaciones en las que sus trabajadores presentan un grado elevado de inteligencia emocional experimentan un mayor compromiso por parte de la plantilla. En cambio, las empresas en las que sus empleados presentan un nivel bajo de inteligencia emocional tienen una mayor rotación, mayores niveles de descontento, baja productividad y menos ventas. Pero, además, el comportamiento negativo de los compañeros de trabajo y los superiores también aumenta cuando existe un nivel bajo de inteligencia emocional en la organización, lo que provoca un ambiente de trabajo que favorece el estrés.

Para potenciar la inteligencia emocional en estos entornos, el autoconocimiento o la autoconciencia son competencias fundamentales que afectan positivamente a la autoconfianza y al éxito en el terreno laboral. Además, permiten que un individuo evalúe sus valores y su sistema de creencias, ya que en muchas ocasiones estas interfieren en el potencial y el desarrollo profesional. Asimismo, la autorregulación emocional es sumamente importante en distintas áreas del trabajo, y es necesaria para el control emocional, la confianza y la iniciativa.

Fomentar la inteligencia emocional en las organizaciones, por tanto, tiene una serie de beneficios que repercuten en la buena marcha de su negocio. Estas son algunas de sus ventajas, tal y como demuestran varias investigaciones llevadas a cabo al respecto:

  • Mayor productividad. Según ciertos estudios que han evaluado la inteligencia emocional de los trabajadores, aquellos que conseguían puntuaciones más altas en este ámbito eran hasta un 25% más productivos que los que obtenían más bajas.
  • Más ventas. Otros informes muestran cómo los comerciales con un grado de inteligencia emocional elevado consiguen vender hasta un 50% más que otros.
  • Estabilidad de los empleados. Mediante una implementación adecuada de la evaluación de la inteligencia emocional, tratando temas como el manejo del estrés, la autoconciencia o las habilidades sociales, se puede reducir la rotación de una plantilla hasta en dos tercios, con el consiguiente ahorro que eso supone.
  • Satisfacción de los trabajadores. Ciertas investigaciones ponen de manifiesto que a mayor inteligencia emocional, mayor satisfacción, dedicación y sentido de la justicia organizativa laboral. En cambio, la desmotivación, las ganas de cambiar de empresa o el trabajo hecho deprisa y corriendo para cumplir el expediente, están más presentes entre los compañeros con menor inteligencia emocional. Y se trata de una división que no solo afecta a la dedicación individual de cada empleado, sino también a las relaciones jerárquicas en el seno de la compañía.
  • Mejor servicio de atención al cliente. Gracias a la inteligencia emocional, es posible identificar los estados emocionales de los clientes y así generar una mayor empatía. Para ello es preciso desarrollar una serie de competencias como la gestión emocional, las relaciones interpersonales y la seguridad en uno mismo en el trato con el cliente.
  • Mejora de la comunicación organizacional. La inteligencia emocional potencia la comunicación con los empleados, lo cual repercute positivamente en los resultados obtenidos por la empresa.
  • Mejora en el manejo de las situaciones difíciles. Los trabajadores con puntuaciones altas en inteligencia emocional manejan mejor las situaciones difíciles y sufren menos accidentes de trabajo.
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Sectores | Junio 2017
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