La retribución flexible, un condicionante más para la retención del talento

Juan Antonio Sánchez, director sectorial de Adecco Infraestructuras

La nómina, tal y como la conocemos hoy en día, puede tener los días contados. Cada vez más empresas del sector se están pasando a otras formas de remunerar a sus trabajadores mucho más atractivas y personalizadas. Ya no vale “el café para todos”, porque no todos los colectivos en general, ya sean capataces, administrativos, aparejadores o albañiles; ni los propios empleados en particular, tienen las mismas necesidades.

Como respuesta a esta inquietud, aparece la retribución flexible, muy utilizada por todo tipo de empresas de este sector durante los años de la crisis, puesto que permite a los empleados sacar un mayor rendimiento de su salario, sin que la empresa tenga que aumentar los gastos destinados a este fin. Básicamente, los beneficios más frecuentes en un plan de retribución flexible son el cheque comida, la ayuda a la guardería, la tarjeta transporte y el seguro médico para el empleado y sus familiares; aunque puede haber otros.

Sin duda, todas estas opciones son una muy buena manera de fidelizar al empleado, manteniendo su satisfacción y brindándole un paquete de beneficios sociales que hagan su vida más fácil, a la vez que le ahorren tiempo y dinero. En otras palabras, este sistema fomenta la motivación, la conciliación y, por lo tanto, la productividad de los trabajadores, ya que hace posible que la persona adapte en cierta medida su retribución a sus necesidades económicas, personales y familiares.

Ahora bien, al poner en marcha un plan de este tipo, hay que tener en cuenta que es posible que estos incentivos no encajen en todos los perfiles que trabajan en la organización, porque no todos tienen los mismos intereses y necesidades. Según el Ministerio de Fomento, el colectivo de mayor predominio en esta industria es el que va de los 25 a los 49 años, por lo que los departamentos de recursos humanos deben tener en cuenta esa diversidad, incluso dentro de este colectivo.

Por ejemplo, en el caso de los millennials, el concepto de base cambia. Ya no es posible retener el talento de esta generación simplemente ofreciéndoles determinados beneficios, porque valoran otras cuestiones como trabajar en un buen ambiente, desempeñar tareas retadoras que les permitan crecer profesionalmente, hacer jornadas de voluntariado, poder teletrabajar, recibir reconocimientos periódicos... Aunque parezca que no tiene mucho que ver, todo esto también entra dentro de la retribución flexible y no hay que olvidarse de ello.

Bien planteado

Por todo ello, un plan de retribución flexible debe estar bien planteado desde el principio, porque, si no es así, este concepto se puede convertir en un arma de doble filo para cualquier organización de esta industria. En primer lugar, ha de contar con una buena comunicación interna. De hecho, si se trasladan a la plantilla sus beneficios de forma adecuada, es más fácil que los empleados entiendan, acepten y valoren más su retribución, logrando con ello que se cumpla mejor su objetivo, que no es otro que atraer, motivar, fidelizar y comprometer al talento de manera eficiente, y sin que ello suponga un desembolso mayor para la organización.

En segundo lugar, es importante que la retribución flexible forme parte de un proyecto elaborado dentro de la política de compensación y beneficios de la organización. Por tanto, no debe estar basado en la subjetividad, ni dar lugar a agravios comparativos, ya que ello provocaría situaciones de clima laboral desfavorable y un peor desempeño para aquellas personas que consideren que su retribución está por debajo del trabajo que realiza, o del de otros trabajadores, consiguiendo el efecto contrario que se buscaba.

Finalmente, y debido a la gran cantidad de alternativas que se ofrecen a los empleados entre las que escoger, es posible que se produzcan ciertos problemas en la gestión, especialmente en empresas del sector con grandes plantillas. Por eso, es importante planificarlo bien antes y contar con unas buenas herramientas tecnológicas que ayuden en esa tarea.

En definitiva, el futuro de la retribución se encuentra en la flexibilidad y en el diseño personalizado y adaptado a las necesidades particulares de cada trabajador con el fin de retenerlo. Y en este sentido, la retribución flexible es una buena opción; siempre y cuando prime una total transparencia en la empresa a la hora de ponerlo en marcha para que ningún trabajador se quede fuera, se convierta en un éxito y aporte beneficios a ambas partes.

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Sectores | Febrero 2018
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